viernes, 13 de diciembre de 2013

The Future of Storytelling: Chapter 7

Se va acercando el final del curso The Future of Storytelling y esta semana ha tocado la narración transmedia, consistente en contar una historia a través de varias plataformas de tal forma que la experiencia resultante sea mayor que la suma de las partes que la componen... Lo cual no es nada más que ponerle un nombre a algo que todos conocemos(†), y más en una afición como los juegos de rol.


Los juegos de rol tienen casi por naturaleza un componente transmedia muy importante. Muchos de ellos se inspiran en libros, cómics o películas, y esos juegos de rol suelen nacer, precisamente, con la intención principal de continuar y ampliar las historias narradas en las fuentes de las que beben.

El asunto también ha funcionado a la inversa, aunque quizás de una forma más modesta. No obstante hay muchos ejemplos de libros, películas, cómics y videojuegos que han nacido de los juegos de rol y que han conseguido, con distinto grado de éxito, proporcionar una experiencia transmedia.

Pero lo que más me ha llamado la atención es que en la mayoría de casos se ha explotado la vertiente más sencilla de la narración transmedia, la que suelen llamar franquiciada (franchised transmedia): historias fundamentalmente independientes entre sí contadas a través de medios diferentes.

Hay otra vertiente más que aparentemente no hemos explorado en nuestra afición: la que llaman compuesta (portmanteau transmedia), que consiste en contar una misma historia, completándola a través de medios diferentes, como sucede con los webisodes de algunas series de éxito. No obstante...

No obstante, si se piensa con detenimiento, si que existe esa modalidad transmedia, pero está ligeramente camuflado a causa de la peculiar naturaleza de nuestra afición, ya no solo nos interesan las de los protagonistas más prominentes, sino también las de como evoluciona el universo de juego, ya que con ello cambia también nuestra experiencia de juego.

Me quedo por último con este gráfico que destaca a grandes rasgos, los distintos elementos que pueden integrarse en una experiencia transmedia. Lo que me llama poderosamente la atención es que, de alguna manera, los juegos de rol tienen todo eso en mayor o menor medida.


Y por último la tarea de la semana: Ayudar a la "tía Renie", un personaje ficticio común para todos los participantes del curso, a viajar por el mundo creando una historia sobre ella en el soporte que prefiramos, para que el resultado global sea una experiencia transmedia. A esta, sinceramente, no me ha dado tiempo a llegar.

(†): Ojo, no le quito valor al acto de poner el nombre, más aún cuando en nuestra afición ni siquiera hay consenso a la hora de definir lo que es un juego de rol.